El proyecto VICO-3 impulsa la práctica ancestral del “Chaku” y gana protagonismo nacional
Representantes jujeños del proyecto VICO-3, Carlos Aquino y Noemí Pérez, dialogaron con Provincia Multimedio y detallaron el alcance de esta iniciativa que busca fortalecer la cadena de valor de la vicuña mediante el rescate del chaku, una práctica ancestral con profundo impacto económico, cultural y territorial.
El proyecto VICO-3 continúa tomando fuerza dentro de la iniciativa promovida por el CPI en Jujuy. Sus referentes explicaron que la propuesta busca “fortalecer el primer eslabón de la cadena de valor de la vicuña”, poniendo el foco en el chaku, la técnica ancestral que permite capturar, esquilar y liberar al animal sin dañarlo. Según expresó Carlos Aquino, “de esta manera se obtiene la fibra y la fibra es muy valorada en el mercado internacional”, lo que abre posibilidades de desarrollo económico sostenible para las comunidades de la Puna.
Aquino remarcó que el proyecto surgió desde una experiencia territorial real: “La compañera que integra nuestro equipo es parte de una comunidad de la Puna que desde hace varios años viene realizando esta práctica ancestral, y desde ahí surgió la idea”. Agregó además que la visibilidad alcanzada en los últimos meses los llena de orgullo: “Estamos muy contentos que este teniendo la visibilidad que está teniendo y haber representado a la provincia de Jujuy en Buenos Aires”.
Los representantes explicaron que VICO-3 está conformado por “siete profesionales y estudiantes”, en su mayoría de la Universidad Nacional, aunque también participan especialistas independientes de la provincia. Sobre la etapa actual, Aquino señaló que se encuentran en un momento clave: “Ahora estamos en la etapa de difusión del proyecto. Esperamos contar con el apoyo del gobierno y de las comunidades; es un trabajo que debe ser articulado, porque tiene fuerte anclaje territorial”.
La propuesta se sostiene en dos ejes principales: bienestar animal e identidad cultural. En palabras de Aquino, el objetivo es que el chaku se consolide como “una estrategia de desarrollo económico” que respete y fortalezca las raíces de las comunidades altoandinas. Como becarios, los integrantes del proyecto reciben formación en economía del conocimiento, planificación territorial, cadena de valor y otras herramientas que “nos ayudan a conocer más y a potenciar los efectos positivos del proyecto a nivel regional y nacional”.
Noemí Pérez, por su parte, destacó el trabajo de campo realizado para construir una propuesta sólida: “Nos interesó demasiado lo que se estaba desarrollando y empezamos a investigar, a involucrarnos mucho más, a desarrollar el proyecto. Se tuvo que adquirir una ardua investigación”. También celebró que, gracias al Ideatón Federal, “a nivel nacional hayan podido conocer lo que se hace en Jujuy respecto al chaku”, una práctica que, según señaló, “muchas personas no conocen” y que incluso dentro de la provincia aún busca mayor reconocimiento.
