Mini Carnaval con orden y salud pública: inscribirse no es un trámite, es respeto por todos
En La Quiaca, el Mini Carnaval no se sostiene solo con música y alegría: se sostiene con organización, responsabilidad y cuidado colectivo. Por eso, el mensaje de la Dirección de Bromatología del Municipio es claro y oportuno: los vendedores ambulantes que quieran comercializar alimentos deben registrarse y hacerlo con tiempo.
La inscripción para habilitación y asignación de espacios se realiza de 08:00 a 20:00 horas, y se mantendrá disponible hasta el viernes inclusive. No es una formalidad burocrática: es la diferencia entre un evento ordenado y una ciudad desbordada.
La directora de Bromatología, Marcela Lamas, lo explicó con pragmatismo: la inscripción no solo habilita, también define el lugar físico de cada puesto según el orden de llegada. Quien se registra primero, accede primero a los espacios.
Y esto tiene una razón operativa evidente: evitar conflictos, evitar superposiciones, y cuidar la convivencia entre quienes trabajan hace años y quienes se suman por primera vez con un microemprendimiento. Llegar el viernes a última hora para “exigir estar primero” no es viveza: es romper el sistema y generar tensión innecesaria. El llamado, entonces, es directo: registrarse hoy o mañana, y no esperar al límite.
Además, hay un punto que Bromatología sostiene como prioridad estratégica: salud poblacional. La venta de alimentos en la vía pública exige condiciones mínimas, no por capricho, sino porque manipular alimentos implica riesgos si no hay control sanitario. Los vendedores habituales ya conocen el circuito: carnet sanitario. Para quienes recién empiezan, se solicita certificado médico que garantice aptitud al momento de manipular productos. La Dirección puede evaluar situaciones excepcionales, pero con un criterio firme: que la excepción no se vuelva norma, porque cuando se relajan los requisitos, el costo lo paga la comunidad.
Y hay una advertencia que conviene tomar con seriedad empresarial: quien venda sin autorización corre riesgo de secuestro de mercadería.
Bromatología realiza inspecciones diarias y, según se explicó, muchas veces el enfoque es educativo antes que punitivo. Pero el Municipio necesita un evento con trazabilidad: vendedores registrados, con legajo, con ubicación asignada y con controles sectorizados. Ese esquema es el que permite ordenar el predio, cuidar espacios, evitar conflictos por puestos y, sobre todo, garantizar que el vecino consuma con confianza.
En síntesis: registrarse es cuidar la salud, proteger el trabajo y sostener el Mini Carnaval como marca de ciudad.
