22 abril, 2026

Violencia escolar: advierten sobre la importancia del acompañamiento familiar

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En un contexto marcado por recientes amenazas en establecimientos educativos, la licenciada Berenice Ruesjas analizó el rol de los adultos y la importancia de acompañar a niños y adolescentes frente a este tipo de situaciones. En diálogo con Provincia Multimedios, remarcó que se trata de una problemática que no puede ser minimizada y que exige una respuesta activa tanto desde el hogar como desde las instituciones.

La profesional sostuvo que uno de los puntos clave es entender que los adultos son el principal modelo de conducta. “Los chicos funcionan como espejos: imitan lo que ven, cómo reaccionamos y cómo resolvemos los conflictos”, explicó, al tiempo que señaló que la adolescencia es una etapa especialmente sensible, en la que los jóvenes buscan pertenecer y construir su identidad, lo que muchas veces los expone a conductas de riesgo si no cuentan con una guía adecuada.

En ese sentido, advirtió sobre el impacto del mundo digital en la vida de los adolescentes. Según indicó, el acceso sin control a redes sociales, videojuegos y determinados contenidos puede influir directamente en la conducta, ya que muchos jóvenes encuentran allí espacios de identificación que no siempre son saludables. “No es que la tecnología sea mala, pero sí es necesario saber qué están viendo, con quién interactúan y qué tipo de mensajes reciben”, subrayó.

Ruesjas también destacó la importancia de establecer límites claros, pero desde una perspectiva de contención y no de castigo. “Poner límites no es ser autoritario, es marcar hasta dónde se puede y hasta dónde no. Los adolescentes necesitan esa referencia para poder desarrollarse de manera saludable”, explicó. Asimismo, planteó que es fundamental generar espacios de diálogo donde los chicos puedan expresar lo que sienten sin temor a ser juzgados.

Otro aspecto que remarcó fue la necesidad de observar señales de alerta, como el aislamiento, la invisibilización o cambios bruscos de conducta. Según explicó, muchos adolescentes que incurren en este tipo de acciones atraviesan contextos de vulnerabilidad emocional o social, donde la falta de contención los lleva a buscar respuestas en ámbitos inadecuados. “No es algo que ocurre de un día para el otro, es un proceso que se va gestando con el tiempo”, afirmó.

Finalmente, la especialista llamó a asumir una responsabilidad compartida entre familia, escuela y sociedad. “No podemos mirar para otro lado. Es necesario escuchar más, acompañar más y estar presentes en la vida de los chicos”, concluyó, insistiendo en que la prevención y el diálogo son herramientas fundamentales para evitar que estas situaciones escalen y para garantizar entornos seguros para todos.

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