Milei volvió a la Casa Rosada tras 24 días y reunió al gabinete durante casi tres horas
Entre la última reunión de gabinete y hoy, el Gobierno vio naufragar otro de sus objetivos parlamentarios: el capítulo referido a la venta de tierras a extranjeros, incluida en el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada. La presión social en contra de la medida, a tono con la ola nacionalista que despertó en coincidencia con la participación del seleccionado argentino en la Copa Mundial de fútbol, obligó al Gobierno a retirar el proyecto.
Las miradas recayeron sobre el ministro de Desregulación y Reforma del Estado, Federico Sturzenegger, impulsor de la medida, quien días después debió dar explicaciones de este y otros proyectos en la mesa política.
A pesar de los resquemores dentro del gabinete contra Sturzenegger, el Presidente lo respaldó de manera efusiva el lunes 17, cuando lo abrazó durante el homenaje a San Martín, y tres días después, en el discurso con el que cerró la reunión anual del Consejo de las Américas, en el Hotel Alvear. “La realidad es que cuando ustedes vean a un sorete, a una mierda humana, criticándolo a Federico, es porque le está tocando un negocio a un prebendario, a un chorro y a un corrupto.
Por eso putean tanto cuando Federico hace su trabajo, y miren que sacó 17000 regulaciones”, afirmó el primer mandatario, mientras Sturzenegger sonreía en la primera fila del evento.
El tono desafiante del Presidente se extendió, en los últimos discursos, a quienes dieron cuenta de la alta morosidad en los créditos, el cierre de empresas y el estancamiento económico.
En un arranque de furia, en el Alvear, definió como “estupideces” las alusiones a que “la gente no llega a fin de mes”, dificultades que admiten incluso miembros del gabinete nacional o sus principales espadas legislativas, como la senadora Patricia Bullrich. “Así como aparecen empresas, otras desaparecen, es natural. Se van reasignando los recursos porque van cambiando las condiciones de la economía”, destacó. Más adelante, les preguntó a los presentes, con tono desafiante: “¿Qué es lo que quieren ustedes con su competencia? Que desaparezcan”, se entusiasmó, en defensa de la libertad de comercio.
